12 de agosto de 2026

Secretos del Bosque Petrificado de El Sauce

Los pehuenes fósiles de El Sauce revelan cómo era Neuquén hace más de 100 millones de años.

Investigadores del CONICET y de las universidades nacionales del Comahue y La Plata avanzan en el estudio de los enormes troncos petrificados hallados en el Parque Paleontológico Provincial “Bosque Petrificado de El Sauce”. Los primeros análisis confirman que pertenecieron a antiguas araucarias y podrían aportar nuevas claves sobre el clima, la vegetación y los ecosistemas que existieron en Neuquén durante el Cretácico Inferior.

Entre las bardas y los afloramientos de la Región Limay, donde hoy domina la aridez de la estepa neuquina, permanecen las huellas de un paisaje completamente diferente. Son enormes troncos petrificados que quedaron preservados durante más de 100 millones de años y que ahora vuelven a hablar a través de la ciencia.

Un equipo multidisciplinario integrado por investigadores del CONICET y de las universidades nacionales del Comahue (UNCo), Universidad Nacional del Río Negro (UNRN) y La Plata (UNLP) presentó los primeros resultados preliminares de los estudios realizados sobre los leños fósiles del Parque Provincial Paleontológico “Bosque Petrificado de El Sauce”, ubicado en cercanías de Picún Leufú.

Los análisis revelaron un dato de enorme importancia: los ejemplares corresponden a coníferas y, específicamente, a la familia de las araucariáceas, el mismo grupo al que pertenece el actual pehuén neuquino.

El hallazgo permite establecer un vínculo directo entre los antiguos bosques que cubrían esta región durante la era de los dinosaurios y una de las especies que hoy constituye uno de los principales símbolos naturales de Neuquén.

Una ventana abierta al Cretácico

Para estudiar los fósiles, los investigadores recurrieron a una técnica denominada “láminas delgadas”, que permite obtener pequeñas secciones de los troncos mediante sierras diamantadas y analizarlas posteriormente bajo el microscopio.

El procedimiento permitió observar con detalle la estructura celular de las maderas y comprobar el excepcional estado de conservación de los ejemplares.

La calidad de preservación resulta especialmente valiosa porque permite analizar los anillos de crecimiento de los árboles, una verdadera especie de archivo natural capaz de aportar información sobre las condiciones ambientales del pasado.

Según explicó el Dr. Leandro Martínez, del Museo Histórico Regional de Villa La Angostura, la presencia marcada de estos anillos puede aportar evidencias sobre la existencia de estaciones bien diferenciadas y de un régimen de lluvias abundante durante aquel período.

Un bosque donde alguna vez caminaron los dinosaurios

Los estudios también permiten avanzar en la reconstrucción del ecosistema que existió en la región hace más de 100 millones de años.

El análisis de la vegetación resulta clave para comprender qué tipo de ambiente habitaban los grandes dinosaurios que recorrían este sector de la actual Patagonia. Entre ellos se encontraban los enormes saurópodos, cuya alimentación pudo haber estado vinculada con la vegetación que conformaba estos antiguos bosques.

El Dr. Flavio Bellardini destacó que, aunque todavía son necesarios nuevos relevamientos y estudios más exhaustivos, estos primeros resultados comienzan a aportar información sobre la composición de la flora y las condiciones ambientales en las que se desarrollaron aquellos bosques.

De esta manera, los troncos petrificados de El Sauce dejan de ser solamente un impresionante vestigio del pasado y se convierten en una herramienta científica para reconstruir cómo era la vida en esta región de la Patagonia durante el Cretácico.

 

El trabajo de la UNCo, detrás de una investigación que lleva años

En este proceso tiene un papel destacado el geólogo Alberto Garrido, investigador vinculado a la Universidad Nacional del Comahue, quien desde 2021 desarrolla tareas de relevamiento geológico, exploración y soporte técnico-científico en el área de Picún Leufú.

Su trabajo consiste, entre otras tareas, en recorrer los afloramientos, analizar los distintos estratos de las rocas, realizar mediciones y reconstruir las condiciones geológicas que permitieron la formación y preservación de estos fósiles.

Cada salida de campo implica kilómetros de recorridas entre bardas y afloramientos. Luego comienza otra etapa, puertas adentro del laboratorio y los espacios de investigación, donde los datos obtenidos se comparan, procesan e interpretan para reconstruir la historia geológica y biológica de la región.

El levantamiento estratigráfico resulta fundamental porque permite establecer en qué condiciones se formaron las rocas que contienen los fósiles, determinar su antigüedad y comprender las transformaciones “Paleo Ambientales”  que atravesó el territorio durante millones de años.

 

Un patrimonio que también busca convertirse en motor turístico

La investigación científica se desarrolla paralelamente a un proceso de puesta en valor del Parque Paleontológico Provincial “Bosque Petrificado de El Sauce”.

La Secretaría de Cultura de Neuquén trabaja junto con la Comisión de Fomento de El Sauce para fortalecer la conservación del área, que actualmente cuenta con guardias y guías certificados capacitados mediante cursos específicos vinculados al turismo y al patrimonio paleontológico.

La intención es que los nuevos conocimientos científicos puedan incorporarse al contenido que reciben los visitantes tanto en el museo municipal “Hermosilla” como durante las visitas guiadas al parque.

El proyecto de puesta en valor del área se desarrolla desde 2014 con el objetivo de abrir este patrimonio a un turismo local, continuo y sustentable, en un paisaje considerado único dentro de la Patagonia neuquina.

Una historia que recién comienza

Los investigadores advierten que todavía queda mucho por descubrir. El estudio de los troncos fósiles constituye apenas una primera aproximación y requerirá nuevos trabajos de campo, relevamientos, exploraciones y análisis científicos.

Sin embargo, los resultados ya permiten imaginar un Neuquén muy diferente del actual: bosques de araucarias, estaciones marcadas, abundante humedad y grandes dinosaurios desplazándose entre una biodiversidad que hoy sólo puede reconstruirse a través de sus restos fósiles.

Los troncos petrificados de El Sauce son, en definitiva, mucho más que árboles convertidos en piedra. Son verdaderos archivos naturales que conservan información sobre el clima, la vegetación y los ecosistemas de un Neuquén que existió hace más de 100 millones de años.

Y mientras hoy las bardas de Picún Leufú parecen guardar silencio, bajo su superficie permanece una historia extraordinaria que la ciencia comienza, lentamente, a descifrar.

Artículo publicado el 12 de agosto de 2026

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