El Museo de la Comunicación Regional, con el aporte de la Universidad Nacional del Comahue, libra una batalla diaria contra el deterioro de soportes analógicos y la obsolescencia tecnológica, para que la historia y la memoria colectiva no se pierdan en el olvido.
Seguramente la mayoría de los archivos multimedia, desde los primeros registros fotográficos, en adelante, están en cajones o áticos de domicilios particulares. Desde que se empezaron a popularizar las cámaras fotográficas, las personas registraron la vida cotidiana y también los grandes acontecimientos mundiales. Ese registro pasó al cine y al audio cuando las empresas desarrollaron masivamente los equipos para sus clientes. El problema es que esos registros, en papel, en cintas de cine, en cintas de audio, casetes de video discos compactos, vinilos y otros soportes están guardados en condiciones que no son las adecuadas para su conservación. El Museo de la Comunicación Regional, con sede en General Roca, Río Negro, es uno de los pocos que existen en la Argentina en la faceta de recuperación de material audiovisual.
Autor: Mg. Marcelo Fabian Miranda mirandamarcelofabian@gmail.com
La humedad, las altas temperaturas y los hongos son los principales enemigos de estos documentos por lo que se hace imperioso rescatar y digitalizarlos para frenar ese deterioro. Los museos especializados en medios se dedican a realizar este rescate con equipos y procedimientos que aseguran la preservación del material y su puesta a disipación, generalmente, en medios digitales a los que pueden acceder el público en general.
Uno de sus integrantes es Dardo Gobbi, docente de la carrera de Comunicación Social que se dicta en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Comahue. Después de completar una formación académica en audiovisuales comenzó un camino como emprendedor en el rubro que lo llevo a manipular distintas tecnologías. Hoy, ese conocimiento lo aplica en el Museo de la Comunicación Regional para preservar y rescatar diferentes materiales.
La oportunidad de obtener una beca Internacional para la diplomatura en “Preservación del Patrimonio de Archivos Sonoros y Audiovisuales” le posibilitó sumar conocimiento. La beca fue otorgada por o por el Programa Ibermemoria Sonora, Fotográfica y audiovisual de la secretaria general Iberoamericana y la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, de la Fonoteca Nacional de México.
En el trabajo diario en el Museo deben librar una batalla para que funcionen los equipos, brindar las condiciones para que los archivos no se deterioren y lograr que viejos programas de computadoras no se bloqueen por las actualizaciones.
Que es necesario para preservar los archivos multimedia?
-Lo primero que necesitamos es tener la inquietud y el reconocimiento, de que en un archivo multimedia, podemos encontrar un material valioso. Estar convencidos de que en cada método de registro del pasado, puede haber un contenido que recupere la historia y la memoria de una sociedad.
Luego de esta motivación, debemos trabajar en la preservación, es decir en darle a ese archivo las mejores condiciones para que se pueda conservar como documento original. Pensar en cómo resguardarlo de la temperatura, la humedad, el polvo o diferentes agentes que pongan en riesgo su conservación.
Esta etapa es de cuidado, observación y desglose de la información que nos brinda el soporte que tenemos delante. Su tapa o estuche, su rotulo, su estado, una escritura, son la primera información externa que tenemos sobre nuestro material.
¿Cuál es el proceso que se sigue según el soporte?
-Comienza un recorrido técnico, en un principio, que requiere evaluar el tipo de soporte, sus características, condiciones y analizar las posibilidades técnicas de extraer, convertir y digitalizar esos contenidos, con la mayor fidelidad posible.
La gran dificultad que se avecina, es que algunos archivos, como discos, casetes, film, cintas audio, requieren del equipamiento original con el que se realizó el registro, para volver a reproducirlos y extraer ese contenido.
Por ejemplo, diferentes formatos de casetes de video con diferentes normas de grabación, requieren la videocasetera específica para volver a ver ese contenido. Sino no podremos ingresar a su contenido.
¿Existe dificultad para conseguir aparatos para reproducir?
-Cada vez cuesta más conseguir los reproductores adecuados a cada formato. Por ejemplo cintas de carrete abierto o relés, como se los conocen, necesita ese tipo de equipos para volver a escuchar que grabación contiene. Luego complicaciones como diferentes velocidades o métodos de grabación hacen que se tenga que tener varios equipos diferentes para encontrar las características adecuadas.
Los equipos de este tipo están en desuso y muchos medios de comunicación y particulares han descartado estos instrumentos, por ser obsoletos, sin tener en cuenta que son necesarios para estos procesos de recuperación o rescate.
Sin estos equipos, no podemos descubrir ni digitalizar su contenido. Sin estos equipos, perdemos la posibilidad de recuperar esa información, que en muchos casos puede ser muy importante.
¿Una vez digitalizado, que se hace para que ese material sea accesible en el caso de un organismo público?
-Cuando un archivo analógico, lo preservamos y logramos digitalizarlo, este contenido debe ser catalogado de acuerdo a su contenido. El objetivo final de toda digitalización de archivos, dentro de un organismo público, como el MCR, debería ser la socialización del mismo, si su contenido es importante.
Hacer accesible a la mayor cantidad de usuarios la información digitalizada. Eso se logra catalogando estos materiales en bases de datos o plataformas, que sean de acceso público. El usuario consulta que material hay sobre determinada temática, accede a la información que contiene que ya está digitalizada y si requiere ver o acceder al archivo original este está preservado correctamente, porque es la fuente original, el documento. De esta manera accedemos a la información sin manipular el documento histórico.
Lograr el acceso a esta información rescatada y digitalizada, es esencial. Lo que no se digitalice hoy, se pierde. O sea que si un archivo contiene una “verdad” o algo importante, esta fuente real o documento, no sale a la luz en la nueva era de los medios digitales.
El camino para preservar el acervo audiovisual
La digitalización de archivos audiovisuales es un proceso crítico que busca transformar el contenido de soportes analógicos (cintas magnéticas, películas, discos) a un formato digital para su preservación a largo plazo y su accesibilidad. Existe un protocolo a seguir que consta de varios pasos comenzando por la preparación y acondicionamiento del soporte analógico donde la calidad del archivo digital final depende completamente del estado del material original.
Es necesario identificar daños: como buscar signos de moho, hongos, «síndrome de la cinta pegajosa», desprendimiento de la capa magnética, o roturas en la película. Si se detecta daño, las cintas con moho o degradadas deben aislarse inmediatamente para evitar la contaminación de otros archivos y tratarse por separado.
Un proceso controlado de calor y humedad se aplica a algunas cintas de audio y video (especialmente las de carrete abierto y ciertos formatos de video) para revertir temporalmente la hidrólisis del aglutinante y poder reproducirlas una sola vez para la digitalización. Otra tarea es la limpieza mecánica del moho o suciedad sin dañar la emulsión o la capa magnética. Las cintas magnéticas deben ser rebobinadas de forma uniforme y tensada correctamente antes de la reproducción, ya que un mal rebobinado puede generar problemas de tracking.
En la reproducción del material se requiere la mejor máquina posible para leer el soporte utilizando el reproductor original de mayor calidad y mejor mantenido disponible (por ejemplo, un VCR o Betamax de gama alta, o una grabadora de carrete calibrada). La máquina debe estar recién restaurada, limpia y calibrada.
La decisión sobre el formato de archivo impacta la longevidad y el tamaño del archivo. Siempre se recomienda la captura sin Compresión (o Mínima) y el archivo maestro (o de preservación) debe capturarse en el formato de mayor calidad posible para conservar toda la información.
En video los formatos deben ser sin compresión o con compresión muy ligera y de alta calidad (Ej. JPEG2000, FFV1, ProRes, o RAW en tanto que en la recomendación estándar para audio es PCM Lineal (WAV) a una profundidad de 24 bits y una frecuencia de muestreo de 48 kHz (mínimo) o 96 kHz.
La información sobre el archivo digital es tan importante como el contenido en sí. E necesario registrar detalles sobre el proceso de digitalización (Ej. fecha, máquina de reproducción utilizada, TBC usado, formato de archivo, resolución, nombre del técnico). También se tiene en cuenta los metadatos descriptivos, que es la Información sobre el contenido (Ej. título, creador, fecha de creación del original, duración). Otro paso es documentar el estado de conservación del soporte analógico antes y después de la transferencia.
Digitalizar no es el fin del proceso; es el inicio de la preservación digital. El archivo maestro debe almacenarse en al menos tres ubicaciones diferentes, con al menos dos tipos de soporte (Ej. disco duro externo, servidor, almacenamiento en la nube, o cintas LTO). En esta tarea es pertinente comprobar periódicamente la integridad de los archivos digitales utilizando sumas de comprobación para detectar cualquier corrupción de datos. Una medida adicional de seguridad es planificar la migración de los archivos a nuevos formatos y soportes a medida que la tecnología digital evoluciona (obsolescencia digital).
El Museo de la Comunicación Regional tiene su propio sitio donde almacena información y también utiliza otras plataformas para compartir los materiales preservados y digitalizados. Archive.org es una herramienta de acceso libre y gratuita que permite alojar los contenidos. La intención es siempre la misma, poder ganarle la batalla a la desaparición de los materiales para que las nuevas generaciones pueden conocer como sus antecesores vivieron, qué música escuchaban, qué libros leyeron, qué películas vieron, qué hechos históricos debieron atravesar y cómo los afectó en su vida cotidiana.




