A 50 años del último golpe de Estado cívico – militar. El paisaje que hace a la Patagonia maravillosa, en los confines del continente, supo ser usado también como motor del mutismo y el olvido. En la inmensidad del Sur, cuando sopla el viento y el frío arrecia, el vacío se vuelve palpable y el aislamiento parece facilitar que los gritos se pierdan. Sin embargo, frente a la permanente invitación a olvidar, la comunidad patagónica no siguió el patrón del silencio; su voz se ha escuchado y se escucha cada día más alto demostrando que, por más fuerte que sople el viento, no puede borrar la historia cuando hay un pueblo resistente que la sostiene.
Las Universidades patagónicas nos constituimos con características particulares: las grandes distancias que nos separan y nuestra organización a través de sedes, definen un modo único de cumplir con nuestras misiones sustanciales. En este contexto geográfico y demográfico, hemos asumido el rol de ser reparos contra ese viento y refugios que dan calor; somos fuentes de pensamiento crítico para que el abandono no forme parte de nuestra identidad. Entendemos que la Memoria es un territorio violentamente disputado entre los sectores hegemónicos que detentan el poder político y económico y que controlan el manejo de la opinión pública, y aquellos quienes, desde espacios académicos y de militancia en organizaciones defensoras de los Derechos Humanos resistimos para no ser arrastrados por ideas que niegan nuestra historia. Como advierte la sabiduría popular: «aquel pueblo que olvida su pasado está condenado a repetir sus errores».
En el presente, este compromiso adquiere nuevos desafíos. La defensa de los Derechos Humanos tiende un puente entre la memoria del pasado reciente y las disputas contemporáneas por la democracia, la justicia social y la soberanía sobre nuestros territorios. En una región como la Patagonia, donde la riqueza natural convive con fuertes intereses económicos y geopolíticos, las Universidades públicas asumimos la responsabilidad de producir conocimiento crítico y situado que contribuya al cuidado de los bienes comunes y a la protección de los recursos naturales. Defender la memoria es también defender las condiciones que hacen posible una vida digna para nuestras comunidades en el presente y el futuro. Desde la recuperación de la democracia en 1983, las Universidades Nacionales hemos tenido un rol determinante no sólo en la formación de profesionales con conciencia crítica y perspectiva de derechos humanos, sino también con el aporte de conocimiento técnico y científico puesto al servicio de la justicia. Un ejemplo de ello es el acompañamiento institucional en los Juicios a las Juntas de 1985 y en la labor de equipos de antropología forense y arqueología, que permitieron y permiten, aún hoy, a 50 años del golpe de Estado, la identificación de centros clandestinos de detención y la recuperación de la identidad de los desaparecidos.
Hoy, en la conmemoración de los 50 años del golpe cívico-militar (1976-2026), sostenemos el lema «Memoria, Verdad y Justicia» como el faro que ilumina nuestro camino. No es una consigna estática, sino una exigencia urgente ante el enmascarado que no se rinde y que intenta eliminar las conquistas históricas en salud, educación y derechos sociales.
Se hace necesario pensar y desarrollar estrategias de vinculación, interacción y comunicación que contribuyan al fortalecimiento de la soberanía nacional como eje principal de los Derechos Humanos y de la memoria colectiva. La Verdad sigue siendo una deuda. ¡El pueblo quiere saber de qué se trata! y exige la apertura de los archivos de las fuerzas armadas para enjuiciar a los responsables de delitos de lesa humanidad. Solo con verdad habrá justicia efectiva. Por eso, las universidades debemos legítimamente proponer y articular acciones para mantener vigente la convivencia ciudadana y el Estado de Derecho como garantía democrática.
La Red de Universidades Patagónicas invita a reivindicar una memoria permanente y una soberanía plena, porque las ausencias se hacen presentes, urgentes y necesarias, frente al odio y el negacionismo. Por los 30.000 compañeros y compañeras, seguimos reclamando desde la paz y la historia: QUE DIGAN DÓNDE ESTÁN.
*La Red de Universidades Patagónicas (RUPA), formalizada en febrero de 2025, agrupa a instituciones nacionales de la Patagonia argentina para fomentar el desarrollo regional a través de la cooperación académica.




