Este acto marca el comienzo del ingreso de agua en cada sistema de riego y drenaje que sostiene la producción agrícola regional.
La apertura contó con la participación de Sergio Stangaferro y Lucía Mañueco, docentes de la Cátedra de Hidráulica de la Facultad de Ciencias Agrarias (UNCo). Su presencia reafirma el vínculo entre la universidad pública y la gestión de los recursos hídricos, aportando conocimiento técnico y formación profesional a un sistema que es vital para la economía del Alto Valle.
Las primeras obras de riego en la región datan de 1884, pero fue la construcción del Dique Ing. Ballester y la bocatoma del Canal Principal, finalizadas en 1916, las que consolidaron el desarrollo agrícola. Entre 1928 y 1931 se completaron los canales secundarios y la red de colectores de drenaje, configurando un sistema comunitario que transformó la producción frutícola y vitivinícola.
En 1972, con la puesta en marcha de las bocatomas de Arroyito y Senillosa, la superficie bajo riego alcanzó casi 95.000 hectáreas, consolidando al Alto Valle como un polo agrícola de relevancia nacional.




